domingo, 2 de diciembre de 2012

En invierno hace frio


No cabe la menor duda que la memoria colectiva ha fracasado, que nuestra visión de la historia reciente apenas alcanza al menú de la última cena, que nuestra sabiduría en general  sólo nos alcanza para una conversación en la barra de bar entorno al último gol de falta de Cristiano Ronaldo contra el Atl. de Madrid, y que fruto de esa memoria liliputiense la clase política que nos gobierna desde la izquierda hasta la derecha pueden hacer y deshacer a su antojo nuestras vidas sin que tengamos posibilidad alguna de pedir cuenta por sus acciones fallidas  o promesas incumplidas.

A estas alturas de la legislatura ya tenemos claro que no tenemos intención de cambiar nada, de castigar nada, de proponer nada que no sea más de lo mismo. En estos momentos todos sabemos, aunque pocos se atreven a decirlo, que no es verdad que exista tanto paro, ni tanto desahucio, ni tanto pobre, ni tan mala gestión del dinero público, ni tanto problema lingüístico porque para que algo exista no basta con que las estadísticas (todas adulteradas) lo digan o lo recojan, es necesario que la sociedad lo visualice lo haga visible.


El común de los ciudadanos seguimos manteniendo unas pautas de comportamiento social y político  idénticas a tiempos pretéritos, basta leer la hemeroteca y lo podremos comprobar: Lorenzo Bravo sigue al frente de la UGT y José María Rodríguez sale reelegido para dirigir los destinos del PP de Palma de Mallorca y llega el invierno con frio como todos los años desde tiempos inmemoriales y aunque parezca sorprendente la frase más escuchada es y será “ que frio hace, mucho más frio que ningún invierno que yo recuerde” y Rajoy, Artur Mas, ETA, el PSOE… se alegrarán al constatar que los españoles siguen manteniendo una memoria enferma y selectiva que sólo les permite acordarse  a duras penas de lo que cenaron la noche anterior.


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