martes, 27 de noviembre de 2012

No nos fiamos de nada ni de nadie




Cuando miramos a nuestro alrededor e intentamos comprender lo que sucede, lo primero con lo que uno se tropieza, es con la sensación de que todo está al revés de como creíamos que debería encontrarse al menos en el campo de la vida pública, de la vida política, de la vida social , de la vida religiosa hasta de la vida deportiva.
La Derecha organizada intentando ejercer  de izquierda política y la izquierda amplia  ejerciendo de Derecha social, los nacionalismos avalados por los internacionalistas de antaño y la globalización defendida por los amantes de la patria y la nación, el pensamiento único progre calificando a todo el que no se mueve en su paraíso de facha  y los fascistas de toda la vida dirigiendo nuestros ahorros en nombre de la democracia,  el sindicalismo de clase vertical hasta la nausea y la patronal entregada al socialismo cubano de última generación.
De pronto los electores, antaño denominado pueblo, son convocados a decidir en las urnas el destino de sus desgracias y cada cual ante la cita se pregunta ¿Quién es quién? ¿De qué me va a servir leerme las promesas o programas? ¿Qué diferencia hay entre un imputado de un partido y un imputado de otro?........y de repente nos encontramos muchos, más de los que una sociedad sana puede soportar para una convivencia en paz con un dilema No nos fiamos de nada ni de nadie.
Urge como el respirar devolvernos la confianza como pueblo reinstaurando los valores morales y éticos que nos  permitieron en momentos determinados de nuestra historia reciente  alcanzar los consensos necesarios para vivir en paz y con crecimiento económico:  la verdad, la justicia,  la responsabilidad,  la tolerancia,  el dialogo ,  la solidaridad,  el trabajo honrado, mantener la palabra dada,  la crítica  ,  la apertura a la utopía y  la unidad.
Estamos pues abocados a enfrentarnos a estos dos dilemas: ¿Sabremos vivir juntos? ¿Podremos vivir juntos? Es evidente que la respuesta, el camino de alguna manera lo insinuó el profesor Julián Marías ante la Conferencia Episcopal Española cuando uno de los obispos asistentes le preguntó ¿Qué nos aconseja Ud. para esta época difícil? El anciano filósofo no tuvo que darle muchas vueltas. Respondió: “¡Pensar, pensar, pensar! Aunque no nos fiemos de nada ni de nadie o precisamente por eso mismo.