viernes, 26 de octubre de 2012
El aborto y el dinero público
La decisión del Govern balear de retomar los conciertos con las clínicas abortistas es una mala noticia para todos los que defendemos el derecho a la vida. Era un auténtico escándalo que el Govern anterior pagara 1.000.000 de euros, del dinero de todos, a los magnates del aborto, cuyo “modus vivendi” es aprovecharse del dolor y la desesperación de las mujeres, a las que sólo se les ofrece, como única salida a sus problemas, la eliminación de su hijo.
La progresía ha convertido el aborto en su icono, en un dogma de fe incuestionable. Han querido convertir el aborto, la eliminación de los hijos no nacidos, en algo moderno, propio del feminismo más avanzado. Incluso, con tal de promover el aborto están dispuestos a defender la sanidad privada. Los mismos “progres” que han denostado los hospitales privados y han defendido, con uñas y dientes, una sanidad pública cómo la única posible, reniegan de sus principios más básicos, en aras a promover el aborto.
Desde mi punto de vista, el aborto es algo a extinguir. Es una pesadilla que algún día, forzosamente, deberá desaparecer. Cuando la ideología sectaria deje paso al sentido común y al sentimiento de humanidad, el drama del aborto sólo será un mal sueño felizmente superado. Estoy convencido que este momento llegará y recuperaremos una sociedad libre de esta lacra.
Son muchos los de la izquierda ideológica que se están posicionando en contra del aborto. Y luchan en favor de la vida y, en especial, de la vida del más débil y desamparado. Porque este tema, aunque los partidos de izquierdas se empeñen, no es una cuestión de izquierdas o derechas. El aborto nunca se debería haber politizado, muy al contrario, se debería haber tratado desde un punto de visto científico y biológico.
Personalmente estoy absolutamente en contra de la actual ley del aborto y de la anterior. La vida humana no tiene precio y no puede estar sujeta, por tanto, a la voluntad de nadie. Pienso que estos embates contra el derecho a la vida son un signo claro de que nuestra sociedad está enferma. Sin embargo, es de justicia remarcar que, poco a poco, el sentir mayoritario de la opinión pública se está posicionando, cada vez más, hacia posturas contrarias al aborto.
Las administraciones públicas, por tanto, lejos de financiar abortos o legislar en favor de este crimen, deberían ofrecer su colaboración y ayuda económica en favor de la maternidad y, en especial, de las madres con riesgo de exclusión social. Ninguna madre quiere matar a su hijo. Ninguna. Y si lo hacen es porque no ven otra salida. Se ven abandonadas y sin ayuda de nadie. Por este motivo, desde las administraciones públicas se ha de procurar dar esta ayuda, un soporte para no dejar a ninguna mujer sola ante una situación tan delicada.
Esperemos que en los próximos días el nuevo Conseller de Salut,Familia i Benestar Social del Govern de las Illes Balears Martí Sansaloni vaya caminando en el sentido contrario al andado hasta ahora. El aborto es un tema de especial sensibilidad que precisa una respuesta clara, sin complejos ni ambiguedades.
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